El reciclar es una operación y un concepto que pueden ir de la mano o estar separados. Si reciclamos dando sentido a nuestra acción, un sentido de responsabilidad con el medio ambiente, el reciclar constituye un gesto eco-amigable intencional, lo que supondrá un valor agregado.

 

En efecto, los ciudadanos no reciclan los residuos, pero sí inician el proceso introduciendo la basura de forma separada en los respectivos contenedores.


          A menudo, esta se recicla, pero no ocurre así en todos los casos, y tampoco siempre el beneficio económico acaba revirtiendo en la sociedad, como demuestran numerosos casos de corrupción o la misma normativa que regula la actividad de las entidades dedicadas al reciclaje.



       ---- Un entorno menos contaminado Evitando la incineración conseguimos un entorno más limpio, un mejor aire y agua para consumo humano, animal o para el riego de nuestros campos. Ello también significa un menor impacto ambiental en emisión de gases de efecto invernadero.


          ---- Ahorro en costes de producción:


          El reciclaje facilita materias primas, lo que supone un ahorro de tiempo y dinero a la hora de fabricar muchos de los productos que consumimos.


          ---- Puestos de trabajo:


          El sector del reciclaje tiene un potencial enorme. Un reciclaje que va aumentando su radio de acción también va aumentando los puestos de trabajo directo e indirecto. Además, es un crecimiento relacionado con una economía sostenible, que a su vez impulsa otras iniciativas que también son sostenibles.


          ---- Ahorro de recursos y de energía:


          Si reutilizamos gracias al reciclaje estamos evitando la sobre explotación de los recursos naturales, con lo que ello también es incuestionable el ahorro de energía.



         Para hacernos una idea, por cada botella que depositamos en el contenedor amarillo se ahorra una cantidad de energía suficiente como para poder mantener una bombilla de 100 vatios durante 4 horas, y una tonelada de papel reciclado evita la tala de unos 14 árboles medianos, con lo que se ahorra alrededor de 130.000 litros de agua y la energía equivalente a 9.600 Kw/h.


           Aunque las calles están salpicadas de contenedores de todos los colores, esperando nuestras aportaciones para poder reciclar residuos de forma separada, no siempre se recicla todo.


         En México, actualmente se recicla el 51 por ciento de los residuos, al menos oficialmente, unas cifras por debajo de la media Estadounidense



         Todavía hay mucho que mejorar, y no sólo en porcentajes, sino en actitud y en recogida de residuos por parte de ayuntamientos y de las empresas de reciclaje, cuyo afán lucrativo suele estar por encima de un pretendido enfoque ecologista.


          El 52 por ciento de los residuos que no se reciclan van a parar al relleno sanitario y el 13 por ciento se incineran. Es decir, seguimos contaminando más de la cuenta, sin olvidar que a menudo sale más a cuenta vender la basura para que la reciclen otros países. Pero esa es ya otra historia…