INTRODUCCIÓN


      Desde sus inicios, las administraciones ferroviarias se han preocupado, de forma constante, por la eliminación de la vegetación no deseada en su infraestructura, desarrollando diferentes sistemas para su erradicación que fueron evolucionando con el correr del tiempo.


                   Posteriormente, se empezaron a utilizar métodos químicos, mediante “vagones cisternas” que contenían los productos herbicidas, siendo uno de los más utilizados el Clorato sódico  un herbicida inorgánico no selectivo de alta toxicidad, residualidad en el suelo e inflamabilidad.


         La tendencia es poner énfasis en el manejo integral de la vegetación, a través de una combinación de métodos y, en particular, en el uso racional de los métodos químicos, dado que hasta el momento son los que ofrecen la mayor eficacia y relación costo beneficio.



          Actualmente, se introdujeron herbicidas más inocuos con el medio ambiente, a la vez que existe la posibilidad de utilizar modernos sistemas de aplicación que permiten realizar las mezclas adecuadas en cada momento, incluso transportando sólo agua en las cisternas, con la consiguiente disminución de los riesgos que podía originar el vertido accidental de estas.


          En principio, el control de la vegetación en la zona de vías se realizaba con métodos basados en la eliminación manual y la utilización del fuego, con los riesgos de incendios y de seguridad para ecosistemas, bienes y personas que este último método entrañaba.



OBJETIVOS


          La propuesta de este trabajo es dar a conocer las diferentes estrategias de control de la vegetación en infraestructuras ferroviarias que existen actualmente en el mundo, dejando planteada la posibilidad de implementación de las mismas en Argentina, siempre dentro de un marco de sustentabilidad ambiental.



      NECESIDAD DE CONTROL DE MALEZAS EN VÍAS


          Otro de los objetivos del control integral de la vegetación en las infraestructuras ferroviarias está dado por la prevención de riesgos de cara a la explotación segura del ferrocarril, lo que incluye prevención de incendios y de accidentes, mejora de la visibilidad y mantenimiento general de la infraestructura de la vía. También se da el caso de especies vegetales que poseen látex u otras sustancias químicas que puedan ser agresivas al ponerse en contacto con rodamientos de los bogies y por lo tanto, deben ser controladas.


      Se considera una condición indispensable para la conservación de la nivelación de los carriles de las vías férreas, asentados sobre balasto permeable, el que éste se haya colocado y mantenido limpio de vegetación.


          El desarrollo de tallos y raíces en el balasto dificulta la rápida evacuación de las aguas de lluvia a través del mismo, a la vez que los residuos de la descomposición de los vegetales que brotan en él van rellenando los huecos de los clastos que lo componen, llegando a colmatarlo. Como consecuencia, se produce una desestabilización progresiva de la plataforma de la vía que conduce a su desnivelación.



 MÉTODOS DE CONTROL


          Los principales métodos usados en el control de la vegetación en estas infraestructuras comprenden tanto procedimientos preventivos como correctivos, a saber:


          Métodos preventivos Son aquéllos que actúan sobre las causas que producen el problema, es decir que intentan solucionar el problema atajándolo de raíz, al impedir la germinación de semillas, la expansión de órganos subterráneos o la invasión indiscriminada de especies. Dentro de ellos se encuentran los procedimientos estructurales y los biológicos (diseño vegetal).


          Procedimientos estructurales Los procedimientos estructurales previenen el crecimiento de vegetación no deseada en las infraestructuras ferroviarias y zonas de influencia durante su mismo proceso de construcción, atacando las causas que originan su crecimiento, impidiendo la germinación de semillas y la propagación de órganos subterráneos. Esto requiere la instalación de pantallas que impidan el desarrollo de vegetación en el balasto, paseos y cunetas. Los sistemas que se utilizan son de dos tipos:   



       ---- Estructuras paralelas al balasto, entre el paseo y la cuneta (barreras verticales longitudinales; franjas de materiales que inhiben el crecimiento de las plantas; telas metálicas; geotextiles impenetrables en los laterales del balasto; etc.).



          ---- Estructuras debajo del balasto (lechos de materiales bituminosos o de geotextiles impenetrables).


 

          Procedimientos biológicos Los métodos biológicos están dados por el correcto planeamiento paisajístico de los márgenes de las vías, que forma parte del tratamiento paisajístico general de la traza y las estaciones.


          Comprende un adecuado diseño de las franjas vegetales de los márgenes de las vías, como puede ser la implantación de especies cespitosas no invasivas, de bajo porte y difícilmente desplazables por otras especies, cortes periódicos y mantenimiento selectivo de la vegetación de los terraplenes, preferentemente logrando que los bordes colindantes con el ferrocarril adquieran el aspecto de márgenes naturales.


          Respecto a la forestación, se debe contar con un Proyecto de Forestación que incluya un relevamiento de especies preexistentes, memoria técnica, planilla de plantación, plano de plantación y programa de mantenimiento



          Las especies a implantar deberán ser distribuidas a lo largo de la traza de acuerdo a necesidades del paisaje y funcionales (por ejemplo, barreras vegetales amortiguadoras de ruidos), respetando lo establecido en la Ley de Ferrocarriles Nacionales que establece una distancia mínima de doce metros de la vía para hacer plantaciones de árboles.


 

          Si existiera vegetación nativa o naturalizada preexistente, se deberá tener en cuenta que las tareas de poda deben man- tener permanentemente la zona de vía libre de interferencias, por lo menos a 3.5 metros del eje de vía.


         Para líneas electrificadas, se debe lograr una compatibilidad entre la forestación de la traza y los aspectos técnicos atinentes a la construcción y mantenimiento de la catenaria, para evitar potenciales interferencias que afecten la seguridad operativa.



          Consecuencia de lo anterior, en este procedimiento concurren los métodos estrictamente biológicos (diseño vegetal) con los mecánicos (cortes, podas, desmalezados, etc.), que se desarrollan con una continuidad en el tiempo para cumplir con el objetivo de control.



          Métodos correctivos


          A diferencia de los preventivos, los métodos correctivos actúan sobre los síntomas, es decir, sobre la propia vegetación ya aparecida, para anular o minimizar sus efectos. Se corresponden a procedimientos no estructurales y están dados por trabajos de mantenimiento dirigidos a combatir la presencia de vegetación no deseada sobre la infraestructura ferroviaria, para erradicar o atenuar sus efectos negativos. Incluyen los métodos físicos, químicos y mixtos.


 

          Métodos físicos Los métodos físicos comprenden los mecánicos y térmicos.


          Métodos mecánicos Los métodos mecánicos incluyen cortes, podas  y arranques. Afectan tanto a la vegetación herbácea como a la arbustiva y de porte arbóreo que se desarrolla en todo el dominio de aplicación, si bien normalmente se realizan en paseos, cunetas, terraplenes y taludes de trincheras.


          Tal como se mencionó al describir los métodos biológicos, las tareas de mantenimiento mecánicas, contribuyen a mantener limitado el avance de la forestación a través de la poda.



          Normalmente, son una alternativa más cara y menos duradera que el control químico, pero presentan ventajas ambientales que los hacen indispensables para situaciones como las descriptas


          Son importantes en caso de suelos susceptibles a la erosión, donde es deseable una cobertura herbácea cespitosa corta y prolija que proteja el suelo, y no la erradicación de la vegetación con herbicidas totales, siempre teniendo en cuenta la necesidad de evitar que las hierbas invadan la zona con balasto.



         Métodos térmicos Los métodos térmicos eliminan la vegetación mediante fuego o vapor de agua.


          El vapor de agua se aplica en el balasto mediante unas pantallas difusoras situadas en un equipo autónomo que se desplaza por la vía a baja velocidad; sus mayores inconvenientes son su costo, el lento desplazamiento y la alta periodicidad que requiere.


          El fuego puede aplicarse de forma manual en los paseos mediante lanzallamas, teniendo como inconvenientes los riesgos de incendios que se ocasionan, además de la eliminación de la microfauna que habita el entorno del ferrocarril y las emisiones de CO2 producto de la combustión de la materia orgánica.



          Métodos químicos Los métodos químicos incluyen el uso en todo el dominio de aplicación de sustancias químicas denominadas herbicidas, originalmente formuladas para controlar las invasiones de malezas en cultivos agrícolas y que últimamente se aplican en otros ámbitos como: infraestructuras de transporte terrestre, superficies industriales, áreas verdes urbanas, etc.


          El control de la vegetación en las infraestructuras ferroviarias por métodos químicos se lleva a cabo mediante trenes herbicidas, equipados con sistemas de pulverización que permiten realizar el tratamiento químico en todos los elementos que componen el dominio de aplicación, pudiéndose efectuar tratamientos generales o selectivos. Para determinados aspectos se utilizan también equipos móviles que también portan sistemas de pulverización.


         Pueden perfeccionarse en la actualidad con la incorporación de las nuevas tecnologías. Así, es posible realizar una aplicación selectiva de herbicidas mediante el uso de sensores de infrarrojos, que evalúan la cantidad de vegetación existente, enviando posteriormente una orden a los controladores informáticos de los sistemas de aplicación para que se regule automáticamente la dosis de producto que se pulverizará.


          Los métodos químicos usados racionalmente ofrecen ciertas ventajas, en especial desde el punto de vista económico ya que, en general, el balance costo/beneficio es favorable para la administración ferroviaria frente a las labores físicas alternativas. No impiden la circulación ferroviaria dado que los tratamientos se efectúan siempre y cuando no exista ocupación de vía por unidades comerciales.



          Métodos mixtos


          Los métodos mixtos consisten en la adecuada combinación de los diferentes procedimientos. Por su versatilidad y adaptabilidad a distintas circunstancias, se constituyen en la alternativa más interesante para ser aplicada en nuestro país.


          En nuevas líneas de ferrocarril las medidas estructurales de carácter preventivo tienen una gran relevancia de cara al futuro, pero el mantenimiento y control de la vegetación en líneas antiguas en explotación exige, en la mayoría de los casos, la utilización exclusiva de procedimientos no estructurales. La combinación adecuada de diferentes métodos físicos, químicos y biológicos permite la optimización de los recursos en vistas a un mantenimiento ecológico de la infraestructura viaria.


          En este sentido, cabe destacar el control químico de la vegetación como uno de los elementos de mayor importancia dadas sus óptimas características de desarrollo y aplicación, sin olvidar la necesidad de realizar trabajos de tipo mecánico e incluso manual si las condiciones así lo requieren. A esta combinación de métodos se la denomina comúnmente manejo integral de la vegetación,



          ETAPAS METODOLÓGICAS PARA EFECTUAR UN CONTROL DE MALEZAS


          La metodología seguida en los trabajos de control integral de la vegetación comienza con la toma de datos y análisis de los condicionantes ambientales, sigue con la planificación del trabajo y su realización, finalizando con la comprobación de los resultados obtenidos.


          Toma de datos


         Todo ello, unido a los datos que proporciona la inspección final de los tratamientos, permite tener una visión muy completa del estado de las vías en cuanto a malezas, con una precisión que aumenta año tras año, de manera de poder obtener verdaderos “mapas de vegetación” de la traza ferroviaria y su evolución.


          La toma de datos consiste en el conocimiento previo de la vegetación presente en las vías y zonas aledañas. Puede efectuarse a través de un relevamiento de la misma, previo a la aplicación, y ajustarse durante las campañas de trabajo por parte del personal que realiza los tratamientos.


 

          El resultado se plasma en fichas que incluyen línea férrea, tramo, puntos kilométricos, fecha, especies vegetales normales y conflictivas, densidad y porte de estas, y observaciones; estas fichas pueden incluir documentación fotográfica.



          Análisis medioambiental


          El análisis ambiental consiste en realizar un estudio del impacto ambiental dado por los diferentes factores que intervienen en el proceso de control integrado de la vegetación. En este sentido, los criterios que se utilizan para la elección de los herbicidas son de tres tipos: definidos por la administración ferroviaria, relativos al entorno ambiental y propios del medio en que se realiza el tratamiento.



          Los criterios relativos al entorno ambiental se refieren a parámetros cuantificables que deben cumplir los productos utilizados relativos a movilidad, persistencia y toxicidad del herbicida y capacidad de acumulación de la sustancia en el organismo.


          En el primer caso, las administraciones ferroviarias normalmente exigen que los herbicidas utilizados no sean corrosivos, combustibles, inflamables ni conductores, que su efecto tenga una duración que asegure el control de la vegetación durante varios meses y que los productos sean de fácil manejo y utilización y tengan un amplio espectro de acción en diferentes condiciones ambientales.


          En el tercer caso la planificación de los tratamientos se efectúa teniendo en cuenta las características ambientales propias de las zonas que se atraviesan, ya sean espacios naturales protegidos, zonas agrícolas y/o ganaderas, terrenos industriales y urbanos, etc. También se tiene la precaución de no efectuar tratamientos al atravesar puentes o viaductos o cuando los trazados ferroviarios corren paralelos a masas de agua.



          Planificación de los tratamientos


           Cuando el tratamiento a realizar corresponde a la continuación de campañas anteriores, las características de la zona y de su vegetación son conocidas, al igual que los parámetros de la aplicación que fueron determinados en anteriores procesos. Con estos datos y los de las inspecciones se planifican los tratamientos: tipos de herbicidas a utilizar, mezclas de herbicidas, dosis de los mismos, etc.



          En el caso de un tratamiento herbicida que se va a ejecutar por primera vez, se realizará una toma de datos para conocer las características de la vegetación, del terreno y de las zonas adyacentes, así como las incidencias probables que en el orden climatológico puedan manifestarse en las fechas previstas para la aplicación. Para la ejecución correcta de los tratamientos, al inicio de campaña se entrega a los equipos de aplicación una documentación compuesta por programa de trabajo, manual de seguridad y procedimientos específicos de trabajo.


          Esta planificación se realiza teniendo en cuenta tanto las características longitudinales del trazado ferroviario (tramos) como las transversales (partes del dominio de aplicación), con objeto de mejorar la selectividad del control químico de la vegetación.


          Normalmente, los tratamientos herbicidas se estructuran sobre la base de dos campañas anuales: una en primavera y otra en otoño. Transcurrido un plazo mínimo de ocho semanas después de cada aplicación estacional, se comprueban los resultados haciendo las consideraciones oportunas para el siguiente tratamiento.



          El tratamiento de primavera es total, mientras que el de otoño complementa al anterior para asegurar los resultados y realizar tratamientos específicos destinados a especies remanentes que hayan manifestado resistencia.


          Los equipos de aplicación realizan las operaciones necesarias para la correcta ejecución de los trabajos en concordancia con las instrucciones recibidas, pudiendo realizar cambios sobre las mismas en función de imprevistos climatológicos, previa consulta con la dirección.


          Realización de los trabajos Los trabajos de aplicación se realizan con los equipos y productos químicos asignados para el tratamiento herbicida, de acuerdo con la documentación entregada en la fase anterior.



        Los trabajos se documentan mediante partes diarios de tratamiento, donde se plasman las características del tratamiento herbicida y las condiciones en que se realiza, tales como productos químicos utilizados, mezclas, dosis, tiempo atmosférico, estado de la zona de tratamiento, vegetación y cualquier otra información de interés.


          En ocasiones, la comprobación de los resultados se lleva a cabo con criterios objetivos, basados en la realización de un muestreo selectivo, utilizando una cuadrícula métrica que se aplica sobre el balasto, con conteo y evaluación de la vegetación.


          Comprobación de resultados Concluidos los tratamientos y transcurrido el plazo mínimo necesario (ocho semanas) se realizan las inspecciones finales por estimación visual directa, quedando documentadas mediante informes de inspección, que recogen los resultados obtenidos y recomendaciones pertinentes si proceden; esto se completa con documentación fotográfica.



          APLICACIÓN DE TRATAMIENTOS QUÍMICOS


            Estos tratamientos son de dos tipos: los realizados desde trenes herbicidas y los llevados a cabo desde equipos móviles.


          Centro productor de herbicida El centro productor herbicida puede constar de una o dos unidades sobre las que se disponen los equipos necesarios para la realización del la producción, dosificación y aplicación del herbicida sobre la infraestructura de la vía, que se lleva a cabo mediante sistemas altamente automatizados: generador, mesa de control, tanque de mezclas, tanques con diferentes soluciones, agitadores, bombas, electro válvulas, elementos de pulverización, etc.


          Trenes herbicidas En la gran mayoría de los países desarrollados, los tratamientos se realizan desde trenes herbicidas. Cada uno de estos presenta una composición formada por los siguientes elementos: centro productor de herbicida, centro de almacenamiento de productos herbicidas, uno o varios centros de almacenamiento de agua y un centro de acompañamiento.


          Este vagón consta de una batería de surtidores y boquillas de pulverización que se pueden seleccionar total o parcialmente, dependiendo de los requerimientos. También está dotado de un sistema que permite cambiar a voluntad las mezclas que contienen diferentes productos y sus dosificaciones en función de las necesidades, sin que se detenga en ningún momento la pulverización.



           Centro de almacenamiento de herbicidas Es un vagón almacén que contiene los diferentes productos químicos en sus correspondientes envases, los cuales se transportan periódicamente, en función de los requerimientos del trabajo, a la zona del tanque de mezclas para que, una vez disueltos en el agua transportada en las cisternas, constituyan la solución concentrada que eliminará la vegetación. También se utiliza para almacenar el combustible del generador, los diferentes materiales de trabajo y los envases ya utilizados.


            De esta forma se puede realizar el tratamiento de todo el dominio de aplicación definido anteriormente, incluidos los taludes de las trincheras, aplicando diferentes productos y dosis en cada uno de sus elementos.


          Centros de almacenamiento de agua Los centros de almacenamiento de agua son cisternas cuya capacidad es de 30.000 litros y su contenido es exclusivamente agua, que sirve de soporte a las diferentes soluciones concentradas que se preparan en el centro productor de herbicida mediante el tanque de mezclas. Estas soluciones se diluyen con agua procedente de los vagones cisterna mediante el uso de una bomba y cámaras mezcladoras, para su pulverización final. El número de cisternas puede oscilar de una a tres, dependiendo de la autonomía con que se quiera dotar al tren herbicida.



          Centro de acompañamiento


          El centro de acompañamiento consiste en un vagón vivienda convenientemente equipado.


          Los tratamientos que se realizan desde los trenes herbicidas en las infraestructuras ferroviarias son los siguientes: riego general de mantenimiento; riego en estaciones de ferrocarril; tratamientos especiales, que se realizan en tramos de vías que presentan una proliferación de especies muy persistentes o de gran tenacidad colonizadora de la vía; y tratamiento de márgenes de vía que superan el ancho normal del riego general de mantenimiento y suelen afectar los taludes de las trincheras