El biodiésel es un biocarburante líquido producido a partir de los aceites vegetales y grasas animales, siendo la colza, el girasol y la soja las materias primas más utilizadas en la actualidad para este fin.


           Las propiedades del biodiésel son prácticamente las mismas que las del gasóleo (gasoil) de automoción en cuanto a densidad y número de cetano. Además, presenta un punto de inflamación superior.


           Por todo ello, el biodiésel puede mezclarse con el gasoleo para su uso en motores e incluso sustituirlo totalmente si se adaptan éstos convenientemente.


          La definición de biodiésel propuesta por las especificaciones lo describe como ésteres mono alquílicos de ácidos grasos de cadena larga derivados de lípidos renovables tales como aceites vegetales o grasas de animales, y que se emplean en motores de ignición de compresión.



      Sin embargo, los ésteres más utilizados, como veremos más adelante, son los de metanol y etanol (obtenidos a partir de la transesterificación de cualquier tipo de aceites vegetales o grasas animales o de la esterificación de los ácidos grasos) debido a su bajo coste y sus ventajas químicas y físicas.


      A diferencia de otros combustibles, los biocarburantes o biocombustibles presentan la particularidad de utilizar productos vegetales como materia prima.


           Esto es la causa de que sea preciso tener en cuenta las características de los mercados agrícolas, junto a la complejidad que ya de por sí presentan los mercados energéticos.


           En este sentido, hay que destacar que el desarrollo de la industria de los biocombustibles no depende principalmente de la disponibilidad local de materia prima, sino de la existencia de una demanda suficiente.



          Al asegurar la existencia de una demanda de bio-combustibles, el desarrollo de su mercado puede aprovecharse para potenciar otras políticas como la agrícola, favoreciendo la creación de empleo en el sector primario, la fijación de población en el ámbito rural, el desarrollo industrial y de actividades agrícolas, y reduciendo a la vez los efectos de la erosion gracias a la plantación de cultivos energéticos.


           En cuanto a la utilización del biodiésel como combustible de automoción, ha de señalarse que las características de los ésteres son más parecidas a las del gasoil que las del aceite vegetal sin modificar.


           La viscosidad del éster es dos veces superior a la del gasoil frente a diez veces ó más de la del aceite crudo; además el índice de cetano de los ésteres es superior, siendo los valores adecuados para su uso como combustible.



       La ASTM ha especificado distintas pruebas que se deben realizar a los combustibles para asegurar su correcto funcionamiento.

 

      ¿Sabías que cuando vamos a repostar nuestro vehículo un 5% del carburante es biocombustible?


           Gracias a las directivas europeas y estrategias de promoción de las energías renovables, paulatinamente se están incorporando los biocombustibles a nuestros medios de transporte.


           Por ejemplo, las flotas de autobuses pueden llegar a utilizar los biocombustibles en el 100% de su carburante.


           Sin embargo, hoy en día legalmente las compañías petroleras sólo pueden introducir hasta el 5% de biocombustible sin necesidad de anunciarlo.

      En Europa se consume mucho más gasóleo que gasolina, por lo que el biocombustible que más se usará aquí será el biodiésel.


           Éste puede utilizarse como combustible en motores diésel, puro o mezclado en cualquier proporción con el gasóleo.


           Se obtiene a partir de plantas oleaginosas, como la colza o el girasol y se está investigando también su extracción a partir de cultivos de algas e incluso utilizando el aceite usado de fritura.



       Ventajas


           Entre las ventajas de usar este combustible en vez del gasóleo están, por supuesto, la conservación de los recursos naturales del planeta, por tratarse de una fuente de energía de origen renovable.


           Por otro lado, reducimos la importación de combustibles si producimos aquí el bio-diésel, de esta manera, nuestra dependencia energética de los combustibles fósiles, la cual es del 80% en España, disminuye también.


           Asimismo, favorece el desarrollo y fijación de las poblaciones rurales que se dediquen a la producción de este combustible.


           Otras de las muchas ventajas que tiene son: ayudar a la disminución de las emisiones de CO₂ a la atmósfera; no contiene azufre, por lo que eliminará el problema de la lluvia ácida; reduce la contaminación de los suelos y riesgos de toxicidad, en caso de vertido accidental, al ser un producto bio-degradable y no tóxico.


           En el aspecto técnico, tiene una lubricidad excelente y mayor punto de inflamación, lo que le aporta mayor seguridad.



       Inconvenientes


           Uno de los mayores inconvenientes hoy en día es que su coste todavía no lo hace competitivo frente al diésel convencional.


           Respecto a las propiedades técnicas, tiene menor poder calorífico, si bien no supone una pérdida de potencia ni incremento significativo de consumo.


           Otra desventaja es que tiene menor estabilidad a la oxidación, siendo esto importante a la hora del almacenamiento, y tiene peores propiedades en frío, que lo hace incompatible a temperaturas muy bajas.


          Estas dos últimas propiedades se pueden rectificar añadiendo algún aditivo.


          Como vemos las ventajas superan a los inconvenientes y es por eso que, poco a poco, lo podrás ir viendo cada vez más en tu gasolinera habitual.